Cuánto antes comprendamos nuestro lugar en el mundo mejor!
Llevo días dándole vueltas a una cosa: sigo? o, lo dejo? Está claro que no pienso hacer la carrera, demasiado sacrificio (y no me estoy refiriendo al esfuerzo intelectual, que me gusta). No siempre hay que acabar todo lo que se empieza. O si?
Gracias a que he empezado a estudiar empresariales me he quitado la espinita de no haber hecho carrera universitaria (aunque tal y como está el mundo, lo que he visto, una carrera no significa nada –excepto el mérito del esfuerzo del estudiante- aunque sí es una llave que abre muchas puertas y te permite aspirar a un sueldo mejor).
He descubierto que lo que realmente me gusta, se da en la carrera de economía, carrera que por el momento, no está disponible on-line. Entonces, acabar la carrera seria una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo por mi parte. Mi pretensión inicial eran 48 créditos “itinerario de gestión empresarial”. Todo apunta a que lo conseguiré pero las mates….me están complicando la existencia. Más que por la complejidad de la materia, es por lo colgada que me siento/encuentro.
Desde que me matriculé en mates me lo he ido tomando como un reto, bueno, como pequeños retos, uno tras otro… per esta última pac (el trabajo número 3, el tercero de cinco) se me ha atragantado y no he sabido encontrar (o no he querido…) los esfuerzos suficientes, ni tampoco el equilibrio necesario. He perdido la calma y he perdido los nervios. Y he llorado! de impotencia, de rabia. He llorado de cansancio.
Confieso que este semestre ya empecé agotada físicamente. En el anterior hice tres asignaturas y ahora me estoy preguntando cómo leches lo conseguí). Lo cierto, es que desde que empecé este “proyecto” he aprendido muchas cosas pero también, lamentablemente, he desaprendido y olvidado otras muchas: he olvidado mi kungfu, las formas, he olvidado que es tener tiempo libre y he olvidado qué se siente al no pensar en nada. No creo que haya olvidado cómo divertirme (aunque apunto haya estado en algún momento). Ya no hago deporte, no me muevo. No patino. Soy una sombra de lo que fui. Y tampoco estoy ejercitando mis rodillas.
Pero, merece la pena dejarlo tan cerquita del final? Lo más razonable sería decir que no, que tengo que realizar un último esfuerzo y lograr mi objetivo, peeeero…. y si en este tiempo mi objetivo se hubiera convertido en otro distinto? Las metas que nos marcamos no son estáticas, son dinámicas, cierto? Entonces, puedo refugiarme aquí , excusarme y decir: “me planto”. Y qué pasa si me planto? Se hundirá el mundo? La Tierra dejará de girar sobre su propio eje? NO! El Sol seguirá saliendo cada mañana y todo será igual.
Puede que me sienta obligada a continuar… porqué? Si abandono, es un fracaso? O acaso no sería un fracaso aún mayor continuar por continuar sabiendo que eso no es lo que quieres, lo que buscas/lo que estabas buscando? Eso sí sería de tontos, no?
Nuestro pensamiento es dinámico.
Creo que, ya que estoy, intentaré acabar pero sin agobios. Si no lo consigo, no pasará nada. El Sol seguirá saliendo. Al igual que si lo consigo. El Sol seguirá saliendo igual. La única diferencia será un titulillo más en mi CV y la satisfacción de haberlo conseguido, peeeero…la satisfacción? Está en el fin? No debería ser también parte del día a día? Hasta hace poco he disfrutado del estudio y del esfuerzo, y el sacrificio de otros menesteres más ociosos no me suponía un problema. Ahora, el día a día se me está haciendo pesado! Siento que he perdido el ritmo! He perdido el rumbo! Dónde está mi lugar en el mundo?
30 mayo 2010 a las 11:11 pm |
pero qué de tonterías digo!!!