hans el de la suerte…

9 Diciembre 2009 por NúVoL

Seguro que conoceréis este cuento. Al protagonista, Hans, le suceden una serie de sucesos “desafortunados” para la gran mayoría pero que, sin embargo, para Hans y para una minoría, tienen otra perspectiva.

Este puente hemos ido en plan familiar a Londres. Al ser un grupo de 7 personas, lo llevábamos todo perfectamente planificado. Qué podía salir mal? El tiempo no, pues ya íbamos mentalizados de que haría malo, así que, que sólo lloviera un poquito uno de los días (los otros dos, soleados) nos ha sorprendido muy gratamente. Podríamos decir que un día nos hizo malo y nos llovió. Pero yo no lo veo así: podría haber sido peor, y caer un chaparrón de esos en los que se doblan los paraguas y te tienes que resguardar bajo una portería y esperar a que escampe; y no ha sido así. Es más una mañana, nos hizo un sol que te cagas impresionante.

Mientras el grupo esperaba en Trafalgar Square a que recargásemos las Oyster Card, a mi madre, limpiándose las gafas -tenía los cristales con gotitas (el día que llovió)- se le rompieron las gafas! Se quedó con un cristal en la mano. Podría haber sido peor, si se le hubiera caído al suelo y se le hubiera roto el cristal. Claro que pobrecita mía, tuvo que pasar el resto del día sin gafas. Dijo que no se perdía ir a la Torre de Londres y ver las joyas de la corona por ir a la óptica, que “más o menos” veía. Esa noche, de regreso al hotel, recuperó unas gafas viejas que traía de recambio, pero le pesaban mucho y al llevarlas mucho rato le molestaban. “Qué lástima” pensé yo, para una vez que sale de viaje al extranjero, pero ella se lo tomó muy bien, dando una lección a todos de que no se va a amargar el resto del viaje por un “pequeño” inconveniente. Ahí estuvo al pie del cañón como una turista más, con casi 76 años de edad!

El día que llegamos nos encontramos con la sorpresa que en el hotel no tenían conocimiento de nuestra llegada y como estaban completos, nos realojaron en otro hotel. Realmente la historia es mucho más complicada pero eso no es lo que os quiero contar ahora, eso lo dejo para otro día. Lo cierto es que perdimos la tarde y no pudimos dar el paseo por Picadilly y el Soho como teníamos planeado. Estuvimos como tres horas hasta que pudimos abrir las maletas y ya directamente cenar y acostarnos. Pero pudo haber sido peor. Podríamos no haber encontrado ningún hotel, por suerte, nos pudieron realojar en la zona de Wembley, junto al estadio. Es zona 4 y tardas un huevo en llegar al centro, pero nos podrían haber realojado en un sitio aún más lejos, podrían haber tardado más tiempo, vamos, que se me ocurren un infinidad de cosas que podrían haber ido peor.

Pero no lo fueron. Podríamos habernos amargado el viaje, quejándonos y cagándonos en todo recriminando al mayorista, al primer hotel, al segundo hotel, a la agencia de viajes… Y lo que ocurrió es que nos acabamos riendo de todo, haciendo piña y sacando lo mejor de nosotros mismos. Ésa es la suerte de Hans.

imperfecciones I…

4 Diciembre 2009 por NúVoL

Dedicado/Inspirado a/en  Alson de los deslices…

Hace un par de días encendieron las luces navideñas en Barcelona. Se dio el pistoletazo de salida al consumo desenfrenado, a la locura de las compras compulsivas. Aquí como somos así de molones e interculturales y estamos gobernados por unas cabezas pensantes de gran creatividad nos desvivimos, en demasía, por no ofender a los inmigrantes.

Sin duda alguna, estoy a favor de cualquier actuación que ayude a la armonía y al buen rollito y a la integración de los extranjeros, sin por ello, perder nuestros orígenes, costumbres y tradiciones. Una cosa no quita la otra.

Las personas, hablamos por hablar: los comentarios llevan a los cotilleos y éstos a los rumores. Y ya sabemos que de oreja a oreja la distorsión está servida! Claro que “cuándo el río suena, agua lleva”… (y ahí  queda eso).

Lo cierto es que el otro día, a cuento de los adornos navideños de este año, llega a mis oídos el rumor “vox populi” que este año el ayuntamiento ha decidido hacer neutral la navidad con el fin de no ofender a ciudadanos de otras culturas. Es entonces cuándo me fijo en las formas de los adornos y veo sólo cuadrados de colores, siluetas de pavos asados, botellas y copas de cava. Festivo, si, pero navideño???

alumbrado para no ofenderfijaos que está en los idiomas de la poblaciones mayoritarias de inmigrantes

la foto no es muy buena (lo siento) pero ahí es donde vi las siluetas del pavo, las botellas y las copas

Porque al fin y al cabo, aunque actualmente para muchos la navidad sólo signifique fiesta, compras y cachondeo, tiene su orígen en la tradición cristiana, rememorando el nacimiento del Mesías (sí, aquel de tenía que salvar al mundo).

Para colmo de los colmos, me llega otro rumor, de que han colocado galets gigantes como motivo navideño. Galets? Gigantes?  Dos minutos más tarde veo uno desde el autobús en la esquina de fabra i puig-meridiana.  Lo “mejor” fue cuándo volví a ver al galet a la vuelta del curro: emanaba luz!!! qué fuerte!

EL GALET GIGANTEnavideño puede, cristiano……

Al día siguiente, siguen los rumores entre mis allegados y la polémica está servida: Si la navidad es una fiesta cristiana, si eliminas la iconografía navideña, qué te queda??!!!!!!!!!!!!  Manda webs! Y lo del respeto? A quién se le habrá ocurrido? Cómo pretendes ser respetuoso con otras culturas si no te respetas a ti mismo? Y que quede bien clarito que no soy religiosa, ni creyente, es más, estoy a medio apostatar, pero… y el respeto a los cristianos? la tradición? Alguien comentó que el alcalde había dicho que los galets eran típicos y que si lo que querían era hacer algo neutral tipo el día de acción de gracias americano….¿?….

No pudiendo aguantarme la curiosidad, me he acercado hoy a uno de esos galets para verlo bien de cerca. Mientras me aproximaba pensaba en quién del ayuntamiento tendría un amigo trabajando en pastas gallo…. y no iba desencaminada:

te pillé!estamos tontos, o qué?

Al final una campaña publicitaria enmascarada de dulce navidad.

Curiosamente, unas cuantas calles más abajo, he visto alumbrado “tradicional” je je je (esta foto no la cuelgo que me ha quedado fatal). Os dejo varios links dónde podréis encontrar otros puntos de vista sobre los galets: el periódico, cafébabel, el país, y el abc

Saludos NúVoLeros, algo imperfectos   :p

P.D. os dejo la receta aquí y un algo de su historia aquí

y mañana qué, eh?!…

28 Octubre 2009 por NúVoL

El tiempo pasa muy deprisa

pasa y no nos damos cuenta

veloz

arrasando cada día

y qué hacemos nosotros en ese tiempo que tenemos y que nos consume?

muchos, vivirlo

algunos, perderlo

a quién lo malgasta

pero el tiempo es de cada uno y cada uno hace lo que le da la gana!

Pero a mi me gusta aprovecharlo

exprimirlo

disfrutarlo

VIVIRLOOOO!!!

tengo aquí la respuesta
y sin embargo…

vaciar para volver a llenar…

15 Septiembre 2009 por NúVoL

quiero olvidarlo todo

para volver a aprenderlo de nuevo

bien

a conciencia

que el aire entre en mis pulmones

me llene el alma

y me haga sentir mi cuerpo

un cuerpo que existe

que siente

que está vivo

cierro los ojos

estoy de pie

las manos en el Tan-T’ien

respiro

mis pies sienten el suelo

me imagino cómo las partículas de oxígeno recorren mi cuerpo

lo suelto

dejo ir el aire

dejor ir la mente

 

abro los ojos

las agujas del reloj han avanzado muchísimo pero para mí ha sido como un instante

revelación del síndrome post-vacacional…

7 Septiembre 2009 por NúVoL

Estaba en irlanda separando las cosas de mi vida que son importantes para mi de las que no cuándo he sentido por la radio las palabras síndrome post-vacacional.

Se trataba de un magazine de estos que dan por las tardes de agosto. Al ser hoy día 31, como no, la tertulia era la vuelta al curro.

Hace dos semanas que he empezado a trabajar y he podido sentirme identificada con las palabras de la psicóloga cuando a descrito los síntomas del síndrome: fatiga, negativismo, astio, nerviosismo… todos me han encajado, menos el insomnio, aunque tampoco es que haya podido dormir y descansar a pierna suelta estos días….¿el calor?…

Uno de los tertulianos muy sabiamente ha discrepado del debate, diciendo que qué delicaditos somos todos hoy en día, que esto siempre ha existido y que el mundo no se había acabado. Y que de tanto hablar en los medios – a falta de mejor noticia – éstos nos hacían creer lo malitos que estamos todos.

Debo decir que su opinión ha sido la más cercana a la mía. No obstante las palabras de la psicóloga también me han parecido interesantes.

Me siento fatigada, cansada con mi rutina, sólo imaginarme tooooooodo lo que me espera a partir de septiembre, hace que me plantee si realmente quiero seguir adelante o no. No tengo ganas de entrenar, ni de estudiar ni siquiera tengo ganas de salir de ruta los viernes! Pero el problema no está en que me sienta así desde hace dos semanas, pues la verdad es que hace meses que este agobio me circula por las venas. Un síndrome postvacacional algo raro, no?

Cuándo he oído los síntomas, he pensado: “sí, todo eso que están mencionando, es lo que me pasa, así me estoy sintiendo!” pero como ya he dicho, en mi caso, la cosa viene ya de lejos. 

Volviendo al inicio del relato, esta tarde – a parte de mi estado físico – he descubierto otro estado, mental en este caso, que me ha producido cierto placer. Muy resumido: estoy de mudanza y debo separar las cosas que tiro y las cosas que me quedo. Bueno no es tan simple como eso, pero básicamente ésa es la idea principal; decidir con qué te quedas y de qué te desprendes.

Primeramente, y de esto hace ya más de año, mi pareja y yo decidimos vivir juntos. Destino: su piso; tocaba mudanza. Me puse a ello, pero separar unas cosas de otras me resultaba más que difícil, doloroso. Tener que tirar cosas que he estado guardando durante años. La primera vez que me mudé, fue muy diferente. Tenía siete u ocho años, y tal vez el mayor dilema fue decidir que cuentos metía en la maleta que me asignaron para guardar mis cosas. De la ropa y otras pertenencias ya se encargaron mis padres.  La segunda fue cuando me independicé y me fui a vivir sola; tenía unos 25 años. Aquí tampoco existió un gran dilema para decidir pues me llevé lo imprescindible y poco a poco con los meses, me fui llevando alguna cosilla que otra. El resto de mis cosas se quedaron en su sitio, o sea, en mi habitación en casa de mis padres. Irme a vivir con Javi corresponde la primera parte de la tercera mudanza. Al igual que la anterior, me llevé lo imprescindible dejando en mi antiguo piso las cosas que no me urgían tanto. Ese piso que yo dejaba era de mi madre, herencia familiar. Y una de las opciones era que mi madre dejase el piso de alquiler en el que vivía para venirse al suyo; de esta manera estaríamos más cerca. Pero entre que no se decidía y que estuvo barajando la posibilidad de alquilarlo, etc, etc, los meses fueron pasando y yo no tenia ninguna presión ni prisa por vaciar el piso de la calle irlanda, ni por lo tanto, de decidir qué cosas iban en un montón y qué cosas en el otro.

Pero a fecha de hoy las cosas han cambiado. El verano va llegando a su fin y tengo que dejar el piso vacío para que mi madre pueda pintarlo y decorarlo a su gusto (y entonces vendrá una cuarta mudanza, aunque ésta, indirecta).

Así pues, me veo ahora en la necesidad imperiosa de valorar mi vida. (qué dramático suena, no?). Sí igual aquí me he pasado pero es eso lo que me está sucediendo estos días en los que estoy teniendo que hacer un spring pues mi madre regresa ya esta semana de sus vacaciones. Puede que por la presión de que tener que hacerlo ya o/y puede que por el calor que está haciendo estos días (¿síndrome post-vacacional?) que cada vez que iba a irlanda se me hacia muy cuesta arriba y me volvía apenas sin haber progresado en mi objetivo. Daba una ojeada a todo y un sentimiento – ahora no se definirlo exactamente (tristeza creo que es el que más se le parece) me invadía. Me daba pena tener que dejar las cosas, es como si hasta este mismo instante no me hubiera acabado de mudar… y ahora debía poner fin a ese capítulo. Cerrar un ciclo siempre es doloroso, peeeeero, eso involucra abrir otro!!! Es como si de esta manera pusiera fin al proceso de irme a vivir en pareja. Hecho ya definitivo.

Lo cierto es que he estado días y días dando viajes al piso y regresando casi con las manos vacías pero, como todo en esta vida, hay que hacerle frente. Y justo la semana pasada, haciéndolo coincidir con el día que vienen a recoger los trastos por el barrio, puse fecha tope para tirar, al menos, el armario.

Sin Javi, que me ayudó a desmontar el armario, no lo hubiera conseguido. Mientras él iba desatornillando piezas, me dediqué a meter cosas en bolsas. Algunas de estas bolsas ya las había empezado a llenar, y por fin, aquella noche pude irme a casa habiéndome desecho de muchas de ellas, aunque aún tenía la sensación de ¿tristeza? ¿pena? ¿melancolía?. Lo curioso fue dejar las cosas en la calle: MIS cosas. Dejarlas en la acera y ver como otras personas se las miran e incluso las revuelven en busca de algo por ellos aprovechable. Ha sido una sensación…. extraña, curiosa y dolorosa…. observar las caras que la gente iba poniendo…. Pese a todo, cuando me fui, esas sensaciones se quedaron allí. Pero, dejar mis pertenencias allí, en la calle, me gustó. Me libré de cosas materiales. Me pregunté: ¿qué sentido había tenido guardarlas? A partir de ahora he de planteármelo todo de otra manera.

Finalmente ayer, conforme iba eliminando me fui animando a deshacerme de más y más. Incluso experimenté cierto placer. Total que lo que empezó como un suplicio (“tirar” mi vida) se está convirtiendo en todo un aprendizaje: hay que vaciar el vaso para poder volverlo a llenar. Mudarme es lo mejor que me ha pasado para abrir más mi mente. Deshaceros de cosas materiales. Lo recomiendo.

Ahora ya no guardo. No acumulo. No compro, salvo lo imprescindible.

Ya ha transcurrido una semana. El piso está a medio pintar. Aún queda alguna cosilla por llevarme, pero en un par de viajes más, lo liquido. Estos días he estado reubicando en mi nuevo hogar los trastos varios que me he traído y supongo que embriagada aún por la emoción de “vaciar” puede que acabe tirando la mayoría de ellos.

El “pasotismo” de las últimas semanas, parece que poco a poco se va desvaneciendo. Ya tengo los libros para este semestre, y me he sentido como una niña pequeña con la vuelta al cole. La pausa estival va dejando paso a la rutina, al día a día. En el curro ya ha vuelto casi todo el mundo. Todo se pone en marcha de nuevo. Sigo sin ganas de entrenar, ni de patinar, ni de hacer todas las actividades que hasta ahora venía haciendo… pero todo tiene su tiempo y debo sentir mi cuerpo, escuchar mi interior. Me está pidiendo que me aleje, que me vaya lo más lejos posible para ver otra perspectiva. Dejar fluir mis sentidos, dejarme llevar por dónde las corrientes quieran llevarme. Fluir. La ley fundamental del Tao del wu-wei, el “camino de no actuar”, actuando lo menos posible en el discurrir de los acontecimientos. Necesito calma, tranquilidad, paz.

Ahora, cojo aire, muy despacio….inspiro…. expiro….