y mañana qué, eh?!…

28 Octubre 2009 por NúVoL

El tiempo pasa muy deprisa

pasa y no nos damos cuenta

veloz

arrasando cada día

y qué hacemos nosotros en ese tiempo que tenemos y que nos consume?

muchos, vivirlo

algunos, perderlo

a quién lo malgasta

pero el tiempo es de cada uno y cada uno hace lo que le da la gana!

Pero a mi me gusta aprovecharlo

exprimirlo

disfrutarlo

VIVIRLOOOO!!!

tengo aquí la respuesta
y sin embargo…

vaciar para volver a llenar…

15 Septiembre 2009 por NúVoL

quiero olvidarlo todo

para volver a aprenderlo de nuevo

bien

a conciencia

que el aire entre en mis pulmones

me llene el alma

y me haga sentir mi cuerpo

un cuerpo que existe

que siente

que está vivo

cierro los ojos

estoy de pie

las manos en el Tan-T’ien

respiro

mis pies sienten el suelo

me imagino cómo las partículas de oxígeno recorren mi cuerpo

lo suelto

dejo ir el aire

dejor ir la mente

 

abro los ojos

las agujas del reloj han avanzado muchísimo pero para mí ha sido como un instante

revelación del síndrome post-vacacional…

7 Septiembre 2009 por NúVoL

Estaba en irlanda separando las cosas de mi vida que son importantes para mi de las que no cuándo he sentido por la radio las palabras síndrome post-vacacional.

Se trataba de un magazine de estos que dan por las tardes de agosto. Al ser hoy día 31, como no, la tertulia era la vuelta al curro.

Hace dos semanas que he empezado a trabajar y he podido sentirme identificada con las palabras de la psicóloga cuando a descrito los síntomas del síndrome: fatiga, negativismo, astio, nerviosismo… todos me han encajado, menos el insomnio, aunque tampoco es que haya podido dormir y descansar a pierna suelta estos días….¿el calor?…

Uno de los tertulianos muy sabiamente ha discrepado del debate, diciendo que qué delicaditos somos todos hoy en día, que esto siempre ha existido y que el mundo no se había acabado. Y que de tanto hablar en los medios – a falta de mejor noticia – éstos nos hacían creer lo malitos que estamos todos.

Debo decir que su opinión ha sido la más cercana a la mía. No obstante las palabras de la psicóloga también me han parecido interesantes.

Me siento fatigada, cansada con mi rutina, sólo imaginarme tooooooodo lo que me espera a partir de septiembre, hace que me plantee si realmente quiero seguir adelante o no. No tengo ganas de entrenar, ni de estudiar ni siquiera tengo ganas de salir de ruta los viernes! Pero el problema no está en que me sienta así desde hace dos semanas, pues la verdad es que hace meses que este agobio me circula por las venas. Un síndrome postvacacional algo raro, no?

Cuándo he oído los síntomas, he pensado: “sí, todo eso que están mencionando, es lo que me pasa, así me estoy sintiendo!” pero como ya he dicho, en mi caso, la cosa viene ya de lejos. 

Volviendo al inicio del relato, esta tarde – a parte de mi estado físico – he descubierto otro estado, mental en este caso, que me ha producido cierto placer. Muy resumido: estoy de mudanza y debo separar las cosas que tiro y las cosas que me quedo. Bueno no es tan simple como eso, pero básicamente ésa es la idea principal; decidir con qué te quedas y de qué te desprendes.

Primeramente, y de esto hace ya más de año, mi pareja y yo decidimos vivir juntos. Destino: su piso; tocaba mudanza. Me puse a ello, pero separar unas cosas de otras me resultaba más que difícil, doloroso. Tener que tirar cosas que he estado guardando durante años. La primera vez que me mudé, fue muy diferente. Tenía siete u ocho años, y tal vez el mayor dilema fue decidir que cuentos metía en la maleta que me asignaron para guardar mis cosas. De la ropa y otras pertenencias ya se encargaron mis padres.  La segunda fue cuando me independicé y me fui a vivir sola; tenía unos 25 años. Aquí tampoco existió un gran dilema para decidir pues me llevé lo imprescindible y poco a poco con los meses, me fui llevando alguna cosilla que otra. El resto de mis cosas se quedaron en su sitio, o sea, en mi habitación en casa de mis padres. Irme a vivir con Javi corresponde la primera parte de la tercera mudanza. Al igual que la anterior, me llevé lo imprescindible dejando en mi antiguo piso las cosas que no me urgían tanto. Ese piso que yo dejaba era de mi madre, herencia familiar. Y una de las opciones era que mi madre dejase el piso de alquiler en el que vivía para venirse al suyo; de esta manera estaríamos más cerca. Pero entre que no se decidía y que estuvo barajando la posibilidad de alquilarlo, etc, etc, los meses fueron pasando y yo no tenia ninguna presión ni prisa por vaciar el piso de la calle irlanda, ni por lo tanto, de decidir qué cosas iban en un montón y qué cosas en el otro.

Pero a fecha de hoy las cosas han cambiado. El verano va llegando a su fin y tengo que dejar el piso vacío para que mi madre pueda pintarlo y decorarlo a su gusto (y entonces vendrá una cuarta mudanza, aunque ésta, indirecta).

Así pues, me veo ahora en la necesidad imperiosa de valorar mi vida. (qué dramático suena, no?). Sí igual aquí me he pasado pero es eso lo que me está sucediendo estos días en los que estoy teniendo que hacer un spring pues mi madre regresa ya esta semana de sus vacaciones. Puede que por la presión de que tener que hacerlo ya o/y puede que por el calor que está haciendo estos días (¿síndrome post-vacacional?) que cada vez que iba a irlanda se me hacia muy cuesta arriba y me volvía apenas sin haber progresado en mi objetivo. Daba una ojeada a todo y un sentimiento – ahora no se definirlo exactamente (tristeza creo que es el que más se le parece) me invadía. Me daba pena tener que dejar las cosas, es como si hasta este mismo instante no me hubiera acabado de mudar… y ahora debía poner fin a ese capítulo. Cerrar un ciclo siempre es doloroso, peeeeero, eso involucra abrir otro!!! Es como si de esta manera pusiera fin al proceso de irme a vivir en pareja. Hecho ya definitivo.

Lo cierto es que he estado días y días dando viajes al piso y regresando casi con las manos vacías pero, como todo en esta vida, hay que hacerle frente. Y justo la semana pasada, haciéndolo coincidir con el día que vienen a recoger los trastos por el barrio, puse fecha tope para tirar, al menos, el armario.

Sin Javi, que me ayudó a desmontar el armario, no lo hubiera conseguido. Mientras él iba desatornillando piezas, me dediqué a meter cosas en bolsas. Algunas de estas bolsas ya las había empezado a llenar, y por fin, aquella noche pude irme a casa habiéndome desecho de muchas de ellas, aunque aún tenía la sensación de ¿tristeza? ¿pena? ¿melancolía?. Lo curioso fue dejar las cosas en la calle: MIS cosas. Dejarlas en la acera y ver como otras personas se las miran e incluso las revuelven en busca de algo por ellos aprovechable. Ha sido una sensación…. extraña, curiosa y dolorosa…. observar las caras que la gente iba poniendo…. Pese a todo, cuando me fui, esas sensaciones se quedaron allí. Pero, dejar mis pertenencias allí, en la calle, me gustó. Me libré de cosas materiales. Me pregunté: ¿qué sentido había tenido guardarlas? A partir de ahora he de planteármelo todo de otra manera.

Finalmente ayer, conforme iba eliminando me fui animando a deshacerme de más y más. Incluso experimenté cierto placer. Total que lo que empezó como un suplicio (“tirar” mi vida) se está convirtiendo en todo un aprendizaje: hay que vaciar el vaso para poder volverlo a llenar. Mudarme es lo mejor que me ha pasado para abrir más mi mente. Deshaceros de cosas materiales. Lo recomiendo.

Ahora ya no guardo. No acumulo. No compro, salvo lo imprescindible.

Ya ha transcurrido una semana. El piso está a medio pintar. Aún queda alguna cosilla por llevarme, pero en un par de viajes más, lo liquido. Estos días he estado reubicando en mi nuevo hogar los trastos varios que me he traído y supongo que embriagada aún por la emoción de “vaciar” puede que acabe tirando la mayoría de ellos.

El “pasotismo” de las últimas semanas, parece que poco a poco se va desvaneciendo. Ya tengo los libros para este semestre, y me he sentido como una niña pequeña con la vuelta al cole. La pausa estival va dejando paso a la rutina, al día a día. En el curro ya ha vuelto casi todo el mundo. Todo se pone en marcha de nuevo. Sigo sin ganas de entrenar, ni de patinar, ni de hacer todas las actividades que hasta ahora venía haciendo… pero todo tiene su tiempo y debo sentir mi cuerpo, escuchar mi interior. Me está pidiendo que me aleje, que me vaya lo más lejos posible para ver otra perspectiva. Dejar fluir mis sentidos, dejarme llevar por dónde las corrientes quieran llevarme. Fluir. La ley fundamental del Tao del wu-wei, el “camino de no actuar”, actuando lo menos posible en el discurrir de los acontecimientos. Necesito calma, tranquilidad, paz.

Ahora, cojo aire, muy despacio….inspiro…. expiro….

flipando con el stellarium…

2 Septiembre 2009 por NúVoL

Desde hace unas semanas estoy muy entusiasmada con un software planetario llamado STELLARIUM.

IM PRE SIO NAN TE !!!

 

Podeis visitar la web oficial y descargaros el software gratuitamente

A disfrutar!!!

la bomba de prim…

25 Agosto 2009 por NúVoL
La historia se ha ido construyendo básicamente mediante conquistadores y conquistados.  Sobre murallas viejas, se reconstruían otras nuevas.  Nuestrá bélica evolución ha ido dejando cicatrices en las personas, en la sociedad y como no, en las piedras.
En la imagen podeis observar (a ver quién lo encuentra?) los restos de una bomba que quedó incrustada en un muro. Joan Prim, militar revolucionario y pólítico del S. XIX, bombardeó Sant Andreu de Palomar, población por aquel entonces aún independiente de la Barcelona, el 22 de diciembre de 1842.
Mira que llevo años cruzando esta calle (Sòcrates esquina Gran de Sant Andreu) y nunca había reparado en ella. Aunque, a decir verdad, si no te lo cuentan, no piensas que “eso” sea el vestigio de una bomba.
sócrates con gran de sant andreu

sócrates con gran de sant andreu